BUENOS AIRES.- La sesión por la reforma laboral en la Cámara de Diputados sumó un capítulo de alto impacto visual y político cuando el legislador de Unión por la Patria, Horacio Pietragalla, interrumpió el debate para realizar una denuncia simbólica. Ante la mirada de todo el recinto, el diputado se acercó al estrado y depositó una cadena sobre el escritorio del presidente del cuerpo, Martín Menem, como metáfora del retroceso en materia de derechos que representa la ley oficialista.
“Te voy a hacer entrega del símbolo de esta ley”, le espetó Pietragalla a Menem, mientras el titular de la Cámara rechazaba el objeto visiblemente molesto. “A mí no me puede entregar nada. Es una falta de respeto”, replicó Menem, ordenando que retiraran la cadena de inmediato. El gesto ocurrió en un contexto de extrema irritación opositora por la decisión de La Libertad Avanza de recortar la lista de oradores y limitar las intervenciones a solo cinco minutos por diputado.
“Esta ley nos retrotrae a la esclavitud”
Para Pietragalla, el contenido del proyecto —que incluye el fraccionamiento de vacaciones y la eliminación de indemnizaciones tradicionales— no es una modernización, sino un ataque frontal a la dignidad del movimiento obrero. “Esta ley nos retrotrae a la esclavitud”, insistió el legislador, reforzando la línea discursiva de UxP que señala al proyecto de Javier Milei como una imposición del FMI para precarizar la vida de los trabajadores.
Un debate a contrarreloj
La tensión no solo se vivió por el gesto de la cadena, sino también por las condiciones del tratamiento legislativo. El oficialismo logró imponer, mediante una votación de 136 contra 107, un esquema de debate exprés que dejó afuera a decenas de legisladores que pretendían exponer sus críticas. Entre vallas y un Congreso blindado, la imagen de la cadena sobre el estrado de la presidencia quedó como el resumen de una jornada donde el diálogo político fue desplazado por el ajuste de derechos.
















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