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¿Ruptura total? Axel Kicillof se desbordó en un acto del PJ ante el reclamo por la libertad de Cristina

La interna del Partido Justicialista bonaerense alcanzó un punto de máxima tensión en el Teatro Coliseo Podestá de La Plata. Lo que debía ser un acto institucional para lanzar cursos de formación terminó con una escena de autoritarismo inesperado: el personal de seguridad expulsó por la fuerza a militantes peronistas que, con una bandera y gritos desde la platea, exigían que el gobernador se pronunciara por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner. La brusquedad con la que fueron retirados quienes hacían un reclamo genuino por la máxima referente del movimiento dejó un clima de estupefacción en el recinto.

Ante la pregunta directa de «¿Cómo vamos a liberar a Cristina?», Kicillof se mostró visiblemente incómodo y paralizado. Su incapacidad para dar una respuesta política contundente, limitándose a un escueto «exacto», dejó al descubierto la debilidad de su estrategia: el gobernador intenta hacer equilibrio entre su ambición presidencial, apoyada por sectores del peronismo antikirchnerista, y la necesidad vital de no perder los votos de Cristina. Sin embargo, en su propio territorio y como presidente del PJ provincial, la situación se le escapó de las manos al no poder contener un planteo básico de la militancia.

La escena derivó en un enfrentamiento de cánticos donde el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que responde ciegamente al gobernador, intentó tapar el pedido de «Cristina Libre» con el grito de «Axel Presidente». Este choque de consignas evidenció que Kicillof ya no puede disimular la pelea con la actual presidenta del PJ Nacional. El uso de la fuerza pública para acallar un reclamo vinculado al emblema del peronismo tras doce años de gobierno expone a un gobernador que prefiere el silencio y la expulsión antes que enfrentar las contradicciones de su armado político.

Finalmente, el incidente ratifica que el liderazgo de Kicillof en el PJ bonaerense comienza con una fractura profunda. Mientras su entorno acusa a sectores internos de «pudrirle» el acto, la realidad muestra a un dirigente que se incomoda ante la sola mención de la mujer que hoy cumple prisión domiciliaria. Si Kicillof pretende construir una alternativa nacional, los sucesos de La Plata demuestran que el costo de darles la espalda a los militantes que piden por Cristina puede ser el aislamiento total dentro de su propio partido.

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