El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, atraviesa su peor momento político desde el inicio de la gestión libertaria. Según los datos del último Monitor de Opinión Pública realizado por la consultora Zuban Córdoba, el funcionario enfrenta un rechazo social masivo tras el estallido del escándalo por sus viajes privados y el uso de recursos públicos. El relevamiento, efectuado entre el 30 de marzo y el 1 de abril, arroja que un contundente 70,4% de los encuestados opina que Adorni debería renunciar a su cargo.
La polémica ha logrado una penetración casi total en la agenda pública: el 86,9% de los argentinos manifestó estar al tanto de la situación, ya sea por haber escuchado del tema o por seguirlo de cerca. El punto de mayor cuestionamiento radica en la transparencia ética; un 77,9% de la sociedad sostiene que, por su condición de funcionario público, Adorni tiene la obligación de dar explicaciones claras sobre cómo financia sus traslados y estadías en el exterior.
El impacto en su capital político es evidente. En apenas un mes, su imagen negativa se disparó al 66%, mientras que su valoración positiva quedó reducida a un escaso 21,5%. Esta caída libre coincide con el avance de las investigaciones sobre presunta malversación y la filtración de datos migratorios que pusieron en duda la justificación oficial de sus movimientos.
A pesar de que el presidente Javier Milei ha intentado sostenerlo bajo su ala en las últimas reuniones en Olivos, los números de Zuban Córdoba —basados en una muestra de 1200 casos a nivel nacional— reflejan que el «modelo de explicación» del Gobierno ya no convence a la mayoría. Para siete de cada diez argentinos, la permanencia de Adorni en la Casa Rosada se ha vuelto insostenible ante la falta de respuestas sobre la procedencia y el destino de los fondos utilizados en sus viajes.
Fuente: Encuesta Zuban Córdoba (Abril 2026).















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