BUENOS AIRES.- En una jornada atravesada por la violencia institucional y una fuerte resistencia social, el oficialismo logró durante la madrugada de este jueves la media sanción de la reforma laboral en el Senado. Mientras las fuerzas de seguridad federales despejaban la Plaza del Congreso con gases lacrimógenos y camiones hidrantes, el tablero marcó 42 votos a favor y 30 en contra, otorgándole a Javier Milei un triunfo legislativo central tras meses de parálisis.
La sesión estuvo marcada por un fuerte contraste: en los palcos, Karina Milei, el ministro Diego Santilli y Martín Menem celebraban el avance de la ley, mientras que en las calles la movilización de gremios y organizaciones políticas era dispersada por un operativo policial que fue duramente cuestionado por la oposición.
Recalde: “Es un retroceso que deja al trabajador desprotegido”
Desde la bancada de Unión por la Patria, el senador Mariano Recalde lideró el rechazo técnico y político al proyecto. Durante su intervención, no solo denunció el accionar policial en las afueras del recinto, sino que puso la lupa sobre las «trampas» de la nueva normativa. Recalde cuestionó severamente la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) —el sistema que reemplaza las indemnizaciones tradicionales— señalando que «en caso de quiebra del empleador, el trabajador no tiene ningún derecho a cobrar del fondo; queda absolutamente desamparado».
Para la oposición, la reforma no es más que una «legalización de la precarización», que habilita el fraccionamiento de vacaciones, la creación de un banco de horas que elimina el pago de horas extras y reduce los montos indemnizatorios en beneficio de las patronales.
Negociaciones bajo presión y el rol de Bullrich
La artífice de la mayoría parlamentaria fue la jefa del bloque de LLA, Patricia Bullrich, quien negoció hasta último minuto cambios en el texto para abroquelar a la UCR y al PRO. Para evitar que la ley se cayera en la votación en particular, el Gobierno aceptó mantener las cuotas solidarias para sindicatos (con tope del 2%) y postergar el desfinanciamiento del INCAA hasta 2028.
Estas concesiones permitieron que el oficialismo mostrara una imagen de control político, a pesar de las críticas por el costo social de la reforma y la represión a quienes se manifestaban en contra. Con la media sanción en el bolsillo, el proyecto se encamina ahora a la Cámara de Diputados. La intención de la Casa Rosada es sancionarla definitivamente antes del 1 de marzo, para que el Presidente pueda exhibirla como su gran trofeo político en la apertura de las sesiones ordinarias.
















Deja una respuesta