En una jornada marcada por la masividad y la memoria, la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, participó de la movilización hacia Plaza de Mayo al cumplirse medio siglo del último golpe de Estado. Durante la marcha, que partió desde la ex ESMA, la jefa comunal dejó fuertes definiciones políticas al establecer un paralelismo directo entre el plan económico de la última dictadura militar y las políticas implementadas por el gobierno de Javier Milei, calificándolas como una «continuidad de un modo de gobernar» que hoy se traduce en una nueva «miseria planificada».
Mendoza advirtió sobre el deterioro de la calidad de vida y el endeudamiento de la clase media, señalando que los «cómplices civiles» de aquel período histórico hoy han llegado al poder a través de los votos. En ese contexto, hizo un enérgico llamado a la ciudadanía y a la dirigencia a involucrarse activamente para defender el sistema democrático frente a lo que considera un debilitamiento institucional y un avance de «proyectos políticos de muerte» sobre los de vida.
Uno de los puntos centrales de su intervención fue la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner. La intendenta sostuvo que la Argentina no atraviesa una «democracia plena» mientras persista lo que calificó como una condena injusta contra la expresidenta y titular del PJ. Según Mendoza, la independencia real del Poder Judicial es una condición necesaria para fortalecer el sistema, afirmando taxativamente que «sin Cristina libre no hay posibilidad de recuperar la Argentina».
Sobre el cierre de sus declaraciones, Mendoza destacó el rol de la militancia joven y la vigencia del programa de gobierno que representa la exmandataria dentro del peronismo. «Es un error creer que se puede hacer peronismo sin ella», sentenció, reafirmando la centralidad de Kirchner en la reconstrucción de un proyecto nacional frente a la crisis social y económica que atraviesa el país.
















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