BUENOS AIRES.- En un ecosistema de streaming a menudo saturado de algoritmos, el estreno de ‘Los años nuevos’ en la plataforma Mubi se posiciona como una de las propuestas más lúcidas y honestas de la temporada. La serie, creada por Rodrigo Sorogoyen, Sara Cano y Paula Fabra, propone un viaje emocional que disecciona la construcción del amor a través de una premisa tan simple como ambiciosa: visitar a una pareja durante diez noches de Año Nuevo consecutivas.
La crítica especializada no ha tardado en trazar paralelismos con grandes hitos del género. Muchos la comparan con la trilogía “Antes del amanecer” de Richard Linklater por su apuesta absoluta al diálogo como motor del vínculo, y con la aclamada “Normal People” por su estilo visual íntimo y su enfoque crudo y sincero. Lejos de la idealización romántica, Sorogoyen logra un relato realista donde las conversaciones sencillas esconden una profundidad devastadora.
La ficción sigue a Ana Varela (Iria del Río) y Óscar (Francesco Carril). La historia comienza en la transición del 2015 al 2016, cuando dos treintañeros en crisis se cruzan en un bar de Madrid. Ella, una periodista que no ejerce y planea mudarse a Vancouver; él, un médico del sistema público lidiando con una ruptura. Lo que empieza como una noche de hotel se convierte en el punto de partida de una década de transformaciones vitales.
Cada uno de los diez episodios funciona como una ventana a un momento específico, siempre coincidiendo con el 31 de diciembre. A través de este recurso, el espectador es testigo del paso del tiempo «a saltos», observando cómo los personajes evolucionan desde el frenesí y las dudas de los treinta hasta el umbral de los cuarenta, enfrentando decisiones sobre la familia, la vocación y el desgaste de la convivencia.
Con el respaldo de obras como As Bestas, Sorogoyen reafirma su capacidad para narrar lo cotidiano con una intensidad casi asfixiante. El tono agridulce de la serie se ve potenciado por la banda sonora del cantautor asturiano Nacho Vegas, quien aporta la atmósfera lánguida necesaria para este retrato generacional.
A medida que avanzan los capítulos, los gin-tonics en bares ruidosos dan paso a cenas en casa y nuevas responsabilidades, mientras las ilusiones de juventud conviven con los inevitables arrepentimientos. ‘Los años nuevos’ es, en definitiva, un espejo donde se refleja una generación enfrentada a la «maldita daga» del tiempo, recordándonos que el amor, más que un destino, es un proceso de cambio constante.
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