LA PLATA.- En medio de una crisis financiera asfixiante, el gobernador Axel Kicillof ha decidido priorizar su proyección presidencial para 2027 a través del lanzamiento del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Mientras encabeza actos políticos en Villa Gesell y Ensenada buscando un armado federal, la realidad económica de la Provincia es alarmante: el tercer trimestre de 2025 cerró con un déficit financiero de $1,4 billones, un rojo que se profundiza por la quita de fondos nacionales pero también por su gestión de los recursos internos, donde hubo un claro interés en favorecer el dinero para medios de comunicación en perjuicio de otras áreas más acuciantes, como salud y educación.
La parálisis de la obra pública ha generado un conflicto crítico con el sector de la construcción tras la disolución del fondo fiduciario PROFIDE. La liquidación del fideicomiso dejó una deuda estimada en $19.000 millones con empresas contratistas que ya enfrentan una ola de cheques rechazados. El traspaso de estas obligaciones al Estado provincial se realizó sin un cronograma de pagos, lo que amenaza con derivar en juicios masivos contra la Provincia por certificados de obra que se indexan mensualmente mientras el pago no llega.
El sistema de salud provincial también se encuentra al borde del colapso, con el IOMA como principal foco de conflicto. En el interior bonaerense, centros de diálisis denuncian aranceles con 18 meses de atraso y una brecha del 60% respecto a la inflación, poniendo en riesgo la vida de pacientes que no pueden interrumpir sus tratamientos. Gremios como la FEB ya han manifestado que la situación sanitaria es «un drama», señalando que muchos docentes deben viajar a La Plata o endeudarse para costear consultas privadas ante la falta de cobertura efectiva.
A pesar de este escenario de «provincia fundida», la gestión provincial es señalada por gastos que contrastan con la austeridad, al menos proclamada, por el Gobierno de la Nación. Críticas de la oposición apuntan a la compra de flotas de autos de alta gama, la creación de nuevas áreas administrativas y el incremento del empleo estatal, todo esto en un contexto de paritarias tensas donde la oferta salarial para enero de 2026 fue de apenas un 1,5%, cifra que los gremios consideran insuficiente frente al costo de vida.
La encrucijada de Kicillof es evidente: sostener su discurso de «resistencia» contra el ajuste de Javier Milei mientras administra una estructura provincial que gasta más de lo que puede. Con un gasto primario de $25,3 billones que supera ampliamente los ingresos, el desequilibrio fiscal bonaerense es uno de los más elevados del país. No en vano presionó a propios y ajenos para conseguir un endeudamiento superior a los 3000 millones de dólares antes de fin de año.
Para los analistas, el desafío del gobernador será resolver este «tendal» doméstico antes de que las urgencias de los proveedores, los pacientes y los estatales terminen por esmerilar su ambición presidencial. ¿Le alcanzará con llenar de dinero a los medios de comunicación amigos y presuntos enemigos? Por ahora, esa parece ser la única respuesta.
















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