COSTA ATLÁNTICA.- Lo que comenzó como un video cotidiano de temporada terminó convirtiéndose en un debate nacional sobre el trabajo y los prejuicios. Todo surgió cuando un tal Marcelo Fava, periodista de trayectoria mediocre y dudoso profesionalismo, desató una fuerte polémica en redes sociales al compartir un video de un vendedor ambulante de churros con un mensaje que muchos usuarios calificaron de «clasista» y «despectivo».
En las imágenes se ve a un trabajador de la histórica firma El Topo recorriendo la playa con sus clásicos gritos de venta, bromeando con los veraneantes para que dejen las galletitas y compren churros. Sin embargo, Fava describió la escena asegurando que el hombre estaba «enojado», que se «autopercibía ninguneado» y remató su posteo con la frase: “Costa Marrón a full”.
La respuesta de Churros El Topo no se hizo esperar y fue tan contundente que se volvió viral en cuestión de minutos. Desde la cuenta oficial de la empresa, criticaron duramente el enfoque del periodista, señalando que el video no muestra a una persona enojada, sino a un vendedor experimentado utilizando su «grito de venta», una tradición de casi 60 años en las playas bonaerenses.
En un extenso descargo, la firma cuestionó la noción de «barbarie» utilizada implícitamente en el tuit. «La barbarie no tiene que ver con el origen ni con el trabajo, sino con la falta de respeto y de dignidad humana», expresaron. Además, aclararon que el trabajador no se sentía ninguneado, sugiriendo que esa interpretación era una proyección del propio periodista.
Desde la churrería aprovecharon para reivindicar la «Argentina real», explicando que sus vendedores llegan desde distintos puntos del país y del AMBA para trabajar cada temporada. Con 16 locales y décadas de trayectoria, la empresa defendió la cultura del esfuerzo frente a lo que consideraron una mirada estigmatizante sobre los centros turísticos populares.
La réplica, que evitó los agravios personales para centrarse en una defensa del respeto y el empleo, fue celebrada por miles de usuarios. El intercambio cerró con una reflexión sobre la histórica dicotomía entre «civilización o barbarie», dejando en claro que, en la era de las redes sociales, el prejuicio suele ser la verdadera muestra de incivilidad.
















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