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CFK en Comodoro Py: Denuncia de «prácticas mafiosas» y fuerte respaldo militante

En una jornada cargada de tensión política, Cristina Fernández de Kirchner declaró ante el tribunal en la causa conocida como «Cuadernos», transformando su indagatoria en un potente alegato contra lo que calificó como una persecución judicial sistemática. La expresidenta, quien cumple prisión domiciliaria, rechazó los cargos de asociación ilícita y apuntó contra el entramado de jueces y fiscales, afirmando que el proceso se basa en «prácticas mafiosas» y pruebas fraguadas. «Con este Poder Judicial me puedo morir presa», sentenció en una de las frases más resonantes del día.

Durante su exposición, CFK no solo cuestionó al fallecido juez Bonadio y al fiscal Stornelli por el manejo de la figura del «arrepentido», sino que también dirigió sus dardos hacia el actual presidente Javier Milei. La exmandataria denunció la interferencia del poder político en el judicial, recordando que el propio Milei anticipó en la apertura de sesiones que ella continuaría detenida. «Esto es mafia pura y dura», sostuvo al explicar cómo se construyeron testimonios bajo presión para incriminarla.

El clima dentro y fuera de los tribunales reflejó la centralidad política de la exmandataria. En la sala de audiencias, Cristina estuvo acompañada por un núcleo duro de dirigentes que reafirmaron su lealtad al proyecto nacional y popular. Entre los asistentes se destacaron Mayra Mendoza, Máximo Kirchner, Lucía Cámpora, Eva Mieri y Juan Grabois, quienes siguieron de cerca el descargo de la conductora del movimiento, consolidando una imagen de unidad frente a la embestida judicial.

En contraste con la presencia física de los referentes de La Cámpora y otros sectores aliados, llamó la atención la ausencia del gobernador Axel Kicillof. El mandatario provincial optó por no asistir a Comodoro Py para acompañar a quien fuera su mentora política, limitándose a publicar un tuit de tono distante y protocolar. Este gesto marcó una clara diferencia con la calidez y el énfasis de quienes, como Mayra Mendoza, estuvieron presentes en el lugar para respaldar a Cristina en uno de sus momentos más difíciles.

La jornada concluyó con la exmandataria retirándose hacia su domicilio de la calle San José sin responder preguntas del tribunal, dejando en claro que su estrategia no es técnica, sino política. Afuera, la militancia la despidió entre aplausos, reafirmando que, para sus seguidores, lo que ocurre en Comodoro Py no es un proceso de justicia, sino un capítulo más de la resistencia contra el «lawfare» en la Argentina.

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